Archivos para Amor

37 /101, indecisiòn…

Posteado en Nanorelato con etiquetas sobre Mayo 28, 2008 por yokrlos1

“Te ví, yo no miraba nada y te vi…”; creo fervientemente en las almas gemelas, en el amor a primera vista, en el amor; somos el uno para el otro…làstima, ella no me diò tiempo a decìrselo.

37 /74, lluvia…

Posteado en Nanorelato con etiquetas sobre Mayo 1, 2008 por yokrlos1

Y si la llamo?… pasaron 3 dìas y ninguno da el brazo a torcer, la quiero pero èsta vez… Cacho me dice que no afloje: “despuès te toma la mano”, empezò a llover, la extraño, la llamo?

37 /63, ayer nomàs…

Posteado en Nanorelato con etiquetas sobre Abril 19, 2008 por yokrlos1

Perdì la mañana buscando tu carta; de cuando èramos jòvenes, te acordàs?… Yo sabìa que la tenìa, subrayè el pàrrafo, las letras no mienten, quise encontrarte, para que vieras: “Siempre te amarè” me decìas… donde estàs ahora?

El Diario de mi Tìa, la SOLTERA 053

Posteado en Diario con etiquetas, , sobre Enero 25, 2008 por yokrlos1

Durante los 3 dìas que estuve en cama, fundamentalmente hice 2 cosas: dormì mucho y, tambièn, leì mucho. Yo tengo una especie de bibliotequita muy desordenada; tan desordenada es que a veces me parece que muchos de los libros que estàn allì no son mìos; bueno, èso tambièn es culpa del Nene; a èl tambièn le gusta leer bastante y està acostumbrado de chiquito a mezclar todo; trae libros, se los lleva, trae algunos de èl o que le prestaron, lo cierto es que siempre parece tener vida èsta pequeña biblioteca mìa, nuestra…Creo que mamà nos inculcò el amor por la lectura a todos; ella de jovencita apenas sabìa leer, pero era tan grande su amor por conocer todo lo que la rodeaba que, a fuerza de leer todo lo que cayera en sus manos, fue aprendiendo, y màs que èso, fue aprendiendo con nosotras, ella fue al colegio, a travès nuestro. Nos esperaba con una alegrìa que muy pocas veces despuès, en la vida, pude observar. Querìa que le dijèramos todo todo lo que habìamos aprendido èse dìa, y se ponìa al lado nuestro y hasta que ella no lo entendìa, no paraba. Claro, tuvo una ventaja, hizo el colegio 2 veces, con nosotras. De mamà aprendì que no hay que despreciar nada, que de cada cosa por màs tonta que parezca, algùn provecho se puede sacar; y si no era asì, ella decìa, que no habìamos aprendido lo suficiente como paras darnos cuenta…Le encantaba llevarnos al centro los sàbados por la tarde y se la pasaba en las Librerìas de Corrientes buscando saldos: “la gente no tiene idea de las joyas que se pueden encontrar acà por una pocas monedas…” Le tengo un especial cariño a un librito que mamà guardaba con especial recelo porque èse librito, justamente èse no fue un saldo, es una primera ediciòn del año 1954 de Editorial Aguilar: “El Banquete” de Platòn; sì no se sorprendan, mamà leìa tanto a Platòn como a Corìn Tellado, no le preocupaban los motes ni las modas; para ella el libro mismo, como objeto, ya era algo muy preciado; se enojaba muchìsimo si alguien se atrevìa a forrarlos: “es un sacrilegio…” gritaba sabiendo que exageraba; èso sì ella subrayaba y hacìa anotaciones y los releìa mil veces, casi siempre varios a la vez…

Como ustedes saben estuve acordàndome de las personas a quienes amè de verdad, del amor en pareja, pero la pregunta siempre vuelve; siempre estamos en deuda con la respuesta; siempre vuelvo al “Banquete” como mamà porque, quizà, Platòn encontrò la soluciòn; tal vez la respuesta estè en la pregunta…

“—¿A qué padres debe su nacimiento (el AMOR)? pregunté a Diotima.

—Voy a decírtelo, respondió ella, aunque la historia es larga.

Cuando el nacimiento de Venus, hubo entre los dioses un gran festín, en el que se encontraba, entre otros, Poros hijo de Metis. Después de la comida, Penia se puso a la puerta, para mendigar algunos desperdicios. En este momento, Poros, embriagado con el néctar (porque aún no se hacia uso del vino), salió de la sala, y entró en el jardín de Júpiter, donde el sueño no tardó en cerrar sus cargados ojos. entonces, Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. fue a acostarse con él, y se hizo madre del Amor. Por esta razón el Amor se hizo el compañero y servidor de Venus, porque fue concebido el mismo día en que ella nació; además de que el Amor ama naturalmente la belleza y Venus es bella. Y ahora, como hijo de Poros y de Penia, he aquí cuál fue su herencia. Por una parte es siempre pobre, y lejos de ser bello y delicado, como se cree generalmente, es flaco, desaseado, sin calzado, sin domicilio, sin más lecho que la tierra, sin tener con qué cubrirse, durmiendo a la luna, junto a las puertas o en las calles; en fin, lo mismo que su madre, está siempre peleando con la miseria. Pero, por otra parte, según el natural de su padre, siempre está a la pista de lo que es bello y bueno, es varonil, atrevido, perseverante, cazador hábil; ansioso de saber, siempre maquinando algún artificio, aprendiendo con facilidad, filosofando sin cesar; encantador, mágico, sofista. Por naturaleza no es ni mortal ni inmortal, pero en un mismo día aparece floreciente y lleno de vida, mientras está, en la abundancia, y después se extingue para volver a revivir, a causa de la naturaleza paterna. Todo lo que adquiere lo disipa sin cesar, de suerte que nunca es rico ni pobre. Ocupa un término medio entre la sabiduría y la ignorancia, porque ningún dios filosofa, ni desea hacerse sabio, puesto que la sabiduría es aneja a la naturaleza divina, y en general el que es sabio no filosofa. Lo mismo sucede con los ignorantes; ninguno de ellos filosofa, ni desea hacerse sabio, porque la ignorancia produce precisamente el pésimo efecto de persuadir a los que no son bellos, ni buenos, ni sabios, de que poseen estas cualidades; porque ninguno desea las cosas de que se cree provisto”

—Pero, Diotima, ¿quiénes son los que filosofan, si no son ni los sabios, ni los ignorantes?

—Hasta los niños saben, dijo ella, que son los que ocupan un término medio entre los ignorantes y los sabios, y el Amor es de este número. La sabiduría es una de las cosas más bellas del mundo, y como el Amor ama lo que es bello, es preciso concluir que el Amor es amante de la sabiduría, es decir, filósofo; y como tal se halla en un medio entre el sabio y el ignorante. A su nacimiento lo debe, porque es hijo de un padre sabio y rico, y de una madre que no es ni rica ni sabia. Tal es, mi querido Sócrates, la naturaleza de este demonio. En cuanto a la idea que tú te formabas, no es extraño que te haya ocurrido, porque creías, por lo que pude conjeturar en vista de tus palabras, que el Amor es lo que es amado y no lo que ama. he aquí, a mi parecer, por qué el Amor te parecía muy bello, porque lo amable es la belleza real, la gracia, la perfección y el soberano bien. Pero lo que ama es de otra naturaleza distinta como acabo de explicar.

—Y bien, sea así, extranjera; razonas muy bien, pero el Amor, siendo como tú acabas de decir, ¿de qué utilidad es para los hombres?

—Precisamente eso es, Sócrates, lo que ahora quiero enseñarte. Conocemos la naturaleza y el origen del Amor; es como tú dices el amor a lo bello. Pero si alguno nos preguntase: ¿qué es el amor a lo bello, Sócrates y Diotima, o hablando con mayor claridad, el que ama lo bello a qué aspira?

—A poseerlo, respondí yo.

—Esta respuesta reclama una nueva pregunta, dijo Diotima; ¿qué le resultará de poseer lo bello?

—Respondí, que no me era posible contestar inmediatamente a esta pregunta. 

—Pero, replicó ella, si se cambiase el término, y poniendo lo bueno en lugar de lo bello te preguntase: Sócrates, el que ama lo bueno, ¿á qué aspira?

—A poseerlo.

—¿Y qué le resultaría de poseerlo?

—Encuentro ahora más fácil la respuesta; se hará dichoso.

—Porque creyendo las cosas buenas, es como los seres dichosos son dichosos, y no hay necesidad de preguntar porqué el que quiere ser dichoso quiere serlo; tu respuesta me parece satisfacer a todo.

—Es cierto, Diotima.

—Pero piensas que este amor y esta voluntad sean comunes a todos los hombres, y que todos quieran siempre tener lo que es bueno; ¿o eres tú de otra opinión?

—No, creo que todos tienen este amor y esta voluntad.

—¿Por qué entonces, Sócrates, no decimos que todos los hombres aman, puesto que aman todos y siempre la misma cosa?, ¿por qué lo decimos de los unos y no de los otros?

—Es esa una cosa que me sorprende también.

—Pues no te sorprendas; distinguimos una especie particular de amor, y le llamamos amor, usando del nombre que corresponde a todo el género; mientras que para las demás especies, empleamos términos diferentes…”

Un bellìsimo pàrrafo que esconde una intenciòn, la de mostrar que no hay que temerle a los clàsicos; mamà siempre nos decìa: “mirà nena, si no lo entendès del todo, probà despuès, o cuando crezcas…aunque no lo sepas, ellos ya sembraron, sòlo hay que esperar el tiempo de la cosecha…” 

Viernes 25 de enero de 2008: Acuario / Año del Chancho

Santoral: La Conversiòn de San Pablo

Nacimientos: 1874, William Somerset Maugham; 1882, Virginia Woolf; 1927, Antonio Carlos Jobim

Dìa: 1569, La Inquisiciòn se establece para las Colonias de America

Clima: templado, algo nublado, pesado, ventoso

Que es el amor?

Posteado en Cuento con etiquetas, , sobre Enero 9, 2008 por yokrlos1

Hace tiempo, mucho tiempo, en el siglo pasado, por un instante pensè que estaba enamorado de vos. Pero pronto me dì cuenta de algo muy importante, nunca conocì el amor verdadero; entonces reflexionè: como pude enamorarme si no sè lo que es el amor…Atravesado por la duda, intentè, con el auxilio (para mì infrecuente) de la Lògica, buscar alguna forma de explicación…Desconocer la esencia del amor me convertìa en un desamorado. Cierta vez alguien me llamò amoral. Yo que todo lo confundo, asentì condescendiente, suponiendo que se condolìa por mi falta de amor…Luego de un exhaustivo anàlisis comprobè que ya eran dos las cosas de que carecìa: amor y moral. Como soy muy cabeza dura, en èso nos parecemos bastante, me empecinè en seguir deambulando por el mundo sin el auxilio del amor y de la moral. Instintivamente, emulè los mecanismos innatos que aùn sobrevivían en mì, rescatè (asì quise verlo) al chico que fuì, y entonces me preguntè: Que es el amor? Escribì con sumo cuidado, en letra de imprenta, mi pregunta en un papel para evitar olvidarla y salì a la vida a preguntar a la gente…

Me costò mucho animarme a asumir la necesidad de practicar mi nuevo oficio. Algùn tiempo después, un dìa cualquiera, de un año cualquiera, me decidì y fuì hasta la plaza del barrio, me sentè y esperè. Un nenito jugaba despreocupado en el arenero. Lo mirè con una sonrisa tonta que no tuve que forzar…Que es el amor? Sin parar de jugar, girò la cabecita y con unos enormes ojos que sentìan làstima por mì, incrustàndose en mi cerebro, respondiò: Mamà! (boludo)…Lo de boludo lo pensò, creo; sorprendido, busquè con otros ojos, màs pequeños, con los mìos, el rostro de la madre del nene, pude ver su emociòn sincera, y un casi imperceptible temblor en los labios y una solitaria làgrima desbarrancàndose por la mejilla izquierda sin remedio que me hicieron comprender…y asì supe que ella amaba a su hijo desesperadamente y èl a ella. Anotè: Amor = làgrimas de felicidad.

Otro dìa, cerca de las doce, me sentè a tomar sol en Parque Chacabuco. No sol exactamente, me sentè a esperar a la sombra de la doble arboleda paralela a la fuente. Esperè hasta que justo frente a mì, se sentaron. Asombrado descubrì que los pibes ya no tienen vergüenza, una parejita chapaba, como dirìa mi abuelita (si viviera) sin el menor reparo. Cada beso se prolongaba indefinidamente, estuve tentado por tomar el tiempo pero recordè que no uso reloj, entonces, observando la sombra del mediodìa que apenas desafiaba la vertical del tronco, estimè que el segundo beso habìa durado màs de las ¾ partes del primero; en medio del tercero me acerquè, saquè mi papelito del bolsillo izquierdo del pantalón y preguntè: Que es el amor? Como mi aspecto fìsico y mi vestimenta, es justo reconocerlo, no siempre guardan la compostura de las reglas de urbanidad, a veces, la gente, suele confundirse…La piba se asustò, el pibe nò, saltò como un resorte y me metiò un directo al ojo izquierdo me parece, no muy fuerte pero sì certero, inapelable. Caì, al sol, sobre el sendero, de culo. Sentì miles de pajaritos revoloteando alrededor de mi cabeza alborotada, como en los dibujitos; un dibujito me cagò, literalmente y verifiquè que èse, precisamente èse no era dibujito, un colado. Anotè: Amor = defensa del ser amado, aunque me duela…

Perseverè, nunca me amilano, seguì buscando. Eso sì, evitè las parejas de cualquier edad, a cualquier hora. Pensè y pensè hasta que decidì apelar a la sabiduría popular. Apelè a la memoria emotiva yel mensaje: màs vale pàjaro en…No! De pajaritos ya tenìa suficiente, cambiè de refràn: El diablo sabe por diablo pero màs sabe por viejo. En realidad vino a mì, el refràn, me asustè al principio, me dije: que tiene que ver el diablo con el amor? Pero nò estaba ahì; en la vejez estaba mi respuesta. Ni las làgrimas ni los golpes me habìan convencido del todo, sì dolido…Un viejo, de donde saco un viejo?: el geriàtrico!!! Sì pero cual?, no conocìa ninguno…Empezè a caminar despacio, me busquè un palo a modo de bastòn y caminè con la cabeza gacha, caminè y caminè hasta que mis pasos, mis pasos futuros me llevaron a donde querìa ir. Toque el timbre, un sonido lejano y una prolongada espera precedieron a una cara impersonal, casi sin facciones: Està doña Marìa? Siempre hay una Doña Marìa olvidada en los geriátricos; no es una certeza estadìstica, es una estimaciòn altamente probable. Entrè y esperè en la sala de espera por supuesto. Varias horas esperè, quizàs dìas. Por fìn llegò. Doña Marìa me mirò de arriba abajo, no se podìa acordar de mì, claro pero a la anciana no le importò porque ya nadie la visitaba y le pidiò a la mucama que nos trajera un tè: de tilo, sin azùcar…Yo saquè mi papelito pero ella me detuvo con un ademàn…“es èsto…”; “como dice señora?”; “…èsto!…lo que quiere saber…èso es un acto de amor”…No entendì muy bièn pero me quedè toda la tarde, o la noche, a veces se me mezclan caprichosamente las horas…Aunque a mì el tè no me gusta, ni el tè de tilo, ni el cafè, igual me quedè, ni la chocolatada…Cuando Doña Marìa se despidiò con un beso, sòlo me dijo: “Gracias…” Yo, simplementre, anotè: Compartir es amor…

Y asì fuì juntando papelitos, desde hace años que los junto, mis dìas los paso recogiendo y clasificando información. Papelitos grandes, chicos, trozos de diario, de colores o blancos, de color blanco, lisos o arrugados, estrujados, planchados, sucios, inmaculados (sòlo tres) a rayas, cuadriculados, sin rayas…Recibì varios golpes, alguna que otra sonrisa, de compromiso pero sonrisa al fìn; burlas, muchas y sobre todo indiferencia…Ahora tengo gran cantidad de respuestas pero ninguna me satisface todavìa, tengo respuestas de todo tipo, opiniones, conjeturas, estimaciones, fantasìas, insultos…Probè con el sexo, frecuentè prostitutas, travestis, señoras, putas, señores, intentè con los Solos y Solas, escrtibì cartas, email, fui a Yo me quiero casar y Ud? (aunque no sè si todavìa existe), volví al rubro 59: traviesa sin globito, procurè enamorarme de la hija del portero de casa y hasta de la maestra jardinera de enfrente, y de una prima lejana que nunca vì; pero todo es inútil, ni el amor carnal, ni el deseo ni el amor platònico funcionan para mì y siempre, irremediablemente, vuelvo al punto inicial…

Te tratè de ubicar, después de mucho, mucho tiempo, ya en èste siglo, en èste recièn inaugurado tercer milenio; al fìn te encontrè. Te mirè directo al alma, que como todo el mundo sabe habita sigilosa detràs del ojo izquierdo y tu alma me hablò, me hablò de vòs, de tus hijas, de tu mamà, de tu marido, de tu trabajo, de la crisis con tu marido, pasajera…de tus ganas, sobre todo de tus ganas de vivir! y supe que vos seguìs enamorada, màs allà de las personsas y supe que el amor en vos no se extingue, en vos se regenera!!!…Pertenecès a èsa, para mì inescrutable, raza de seres que nacieron para amar y no pude sacar mi papelito…

A los tres dìas, nuevamente, retomè mi búsqueda y anotè: Amor = Cecilia…

Pero…Cecilia…Que es el amor?

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