El Diario de mi Tìa, la SOLTERA, 144
Hoy sigo un poco mareada; apenas me levantè un rato para abrir la puerta del parquecito de atràs para que las chicas puedan jugar un rato. Estos dìas estoy pensando mucho en el Nene; se que està bien, es un presentimiento, por màs que no tenga noticias suyas hace por lo menos 3 meses, pero… no quiero poner “peros”, pero, hubiera podido llamar…
Muchos diràn que asì es preferible, que leer una autora conocida es mejor y màs interesante de lo que pueda contarles yo. Tal vez si fuera yo la que lee, pensarìa lo mismo; pero yo no pretendo escribir una novela ni hacer poesìa; para èso hay muchas mujeres que se han preparado toda la vida para mejorarnos la vida a travès de la Literatura.
Continuando con lo de ayer, algo màs de Ana Marìa Shua:
“No todos los chicos que tienen las orejas salidas son tan bravos como era Yacov Perelstein. Yacov para sus padres, Jacobo en su Cédula de Identidad, y Coco para los chicos del barrio.
Orejas salidas, muy flaco, pantalón corto con tiradores, doce años, camisa que alguna vez fue blanca, arremangada y siempre sucia, petisito, medias caídas, ojos que miraban desde abajo y de costado. Así era el Coco Perelstein.
“Este chico es la piel de Judas”, decían algunas vecinas del barrio. “Este chico tiene un dibbuk, un espíritu maligno en el cuerpo”, decían las otras, las que habían llegado de Rusia o de Polonia, las que hablaban idish como la mamá y el papá de Yacov. Pero, naturalmente, no todo lo que se dice se piensa de verdad.
Aunque tenía casi un año cuando atracó su barco en el puerto de Buenos Aires, Yacov se sentía un criollo hecho y derecho: hasta se daba el lujo de burlarse del acento de sus padres y de su hermana Yentl. Para el barrio, la Yeye Perelstein.
Y si vamos a escuchar todo lo que decían las vecinas, habrá que admitir que la Yeye era una chica bastante rara. Le llevaba cinco o seis años a su hermano Coco. Entre Yeye y Coco hubo otro hermanito que había muerto de escarlatina allá en Derechin, el pueblito de Lituania de donde venía la familia.
Yeye Perelstein era muy religiosa, la más severamente religiosa en esa familia donde el papá era socialista, del Bund (la Sociedad de Trabajadores Judíos), y la mamá seguía las tradiciones sin preocuparse demasiado por cumplir estrictamente los preceptos. Yeye tenía ya diecisiete años al comenzar esta historia, el cabello rojizo y los ojos celestes casi tan pálidos como la piel, con pestañas de un rubio transparente y las cejas apenas marcadas”
Un Espìritu Errante en Amèrica (fragmento, 2000), Cuento Completo en Imaginaria
Viernes 25 de abril de 2008: Tauro / Año de la Rata (y la Perra)
Santoral: San Marcos Evangelista
Nacimientos: 1918, Ella Fitzgerald; 1927, Corin Tellado; 1940, Al Pacino
Dìa: 1719, se publica “Robinson Crusoe” de daniel Defoe
Clima: fresco, luego templado, despejado, 23ºC