El Diario de mi Tìa, la SOLTERA 096
Me levanté con un único pensamiento: pasarla bién, al menos por el día de hoy. Necesito olvidarme, aunque sea un solo día, de las preocupaciones y del miedo a la enfermedad, que según mi parecer empieza con la pérdida de memoria. Pero hoy lo quiero dedicar a hacer lo que me gusta. No siempre las cosas salen como a una le gustan; yo acostumbro a bañarme ni bién me levanto, acostumbro a dejar el termotanque siempre prendido, el Nene me repite que es peligroso, que por cualquier motivo se puede apagar y el gas sigue saliendo. Claro decirlo es fácil, a mí me cuesta mucho prenderlo, la perilla está muy alta y me tengo que subir a una silla; no sé que es peor…
Yo iba contenta al baño, abro la canilla del agua caliente y nada de nada: “zás (me dije) cortaron el agua otra vez!”, me envolví en el toallón, y a medida que me voy acercando a la Cocina escucho como el agua corre: “que tonta anoche no cerré la canilla después de lavar los platos”, cuando llego me encuentro con el espectáculo, el piso inundado, y el agua cayendo como las Cataratas del Iguazú por detrás del termotanque. Lo primero que hice, aparte de mojarme los pies, fue cerrar la llave de paso del gas, y al apoyarme en la mesada, el agua que corría sobre ella, alegremente pasó a mí.
El termotanque está en una de las esquinas de la Cocina, y la llave de paso del agua debajpo de él, para alcanzarla, también tengo que subirme a una silla, no por la altura en éste caso, sinó porque está lejos del borde de la mesada. Subí, más agua, y alcanzé a cerrarla, estaba un poco dura, no recordaba la última vez que la había manipulado.
Bueno, el tema del agua, de la pérdida de agua, está solucionado, por ahora. Un pequeño detalle, no tengo agua caliente. Si bién refrescó un poco, no hace frío. Me animo y me baño igual, he pasado cosas mucho màs terribles.
Vuelvo a la Cocina y lo miro fijo, con cara de enojada, y le digo: “termotanque, no me vas a arruinar el día!” Pongo Amadeus y escucho a Musorgski: “Cuadros de una Exposición”; hace unos años se me apareció el Nene con un disco de Emerson, Lake & Palmer un grupo de rock inglés y me dijo: “vos escuchá…”, y escuché; me pareció una maravillosa versión; ahora cada vez que la escucho por la radio, o en un compact, me acuerdo de aquel momento. Precisamente eso es lo que me aterra, olvidar ésos momentos que jamás se volverán a repetir, olvidarme del Nene, de Sebas, de mi mùsica, no logro imaginar un destino peor.
Les dí de comer a las chicas y salimos a pasear por el barrio; es una hora que me encanta, casi no hay gente por la calle, y en ésta época del año está más fresquito, la única contra que tiene es que todavía los negocios están cerrados, y si quiero comprar algo tengo que salir después exclusivamente para eso. Hacía tiempo que no nos cruzábamos con los gatos que le hacen frente a Lauchita; aunque parezca mentira, hoy nos cruzamos con 3 en nenos de 2 cuadras; hasta juraría que lo tenían planificado; de los gatos lo creo, yo la quiero mucho mucho a Lauchita, pero los gatos son mucho pero mucho mucho más vivos que los perros, y encima les hacen frente. Manchita cuando los huele, tiembla como una hoja, ni se atreve a sacar el hocico por el cierre de la riñonera. Lauchita estaba como loca; dejamos atrás el último gato y volvimos a casa.
A media mañana lo llamé a Tito, Tito es un ex compañero del colegio Dellepiane del Nene; no son exactamente amigos, no se frecuentan salvo que se junten cuando, cada tanto, van a comer todos juntos para recordar las épocas en que todos eran unos muchachitos que se querían devorar al mundo. Tito es plomero, cada vez que tengo un problema en casa lo llamo a él, no voy a decir que es como un hijo más porqué no es así, pero le tengo cariño, es un chico muy tierno, y extremadamente amable, una amabilidad que ya no se ve. Pobre, cada vez que viene se preocupa como si fuera él quien tiene que pagarme. Una vez, al principio, ya no recuerdo porqué trabajito, no me quizo cobrar y yo le dije “no!, es tu trabajo, si te llamo yo te pago, sinó me vas a obligar a llamar a otro…” Me dio tanta lástima, me miró con ésos enormes ojos negros que tiene e inclinó la cabeza aceptando. Yo sé que jamás se va a aprovechar de mí; en eso le tengo una confianza ciega. Revisaba y revisaba y no me decía nada, yo no quería molestarlo y cada tanto pasaba, como al descuido por la Cocina y él nada de nada, hasta que, ya cerca del mediodía me acerqué: “Tito…Tito, no importa lo que sea, decímelo…” Otra vez los ojos negros frente a los míos: “y…mirá (en eso es raro, es uno de los pocos que me tutea, a mí me gusta que lo haga), por más que intenté encontrarle la vuelta, está muerto…” Lo miré espantada…”el termotanque digo…el termotanque”…”ya sé Tito…es que no lo esperaba” Una, en general no espera las malas noticias, y yo que le había exigido que no me arruinara el día, que cosa…
-“Y, bueno, yo por ahora no tengo plata, no sé…tal vez le pida un préstamo al Nene, pero no quiero abusar…y…y, cuanto saldría éste chiste”-
-Escuchame, con la mano de obra vos sabés que me pagás como puedas, cuando cobres, en cuotas, no hay problemas, ya lo sabés, pero el termotanque…y no vas a encontrar nada màs o menos bueno por debajo de los 700 pesos…”
Casi 700 pesos, màs de lo que cobro por mes!…no hay caso, los termotanques son muy insensibles, muerto y todo, se las ingenió para arruinarme el día…
Sàbado 8 de marzo de 2008: Piscis / Año de la Rata (y la Perra)
Santoral: San Juan de Dios
Nacimientos: 1857, Ruggiero Leoncavallo, 1921, Cyd Charisse; 1941, Palito Ortega
Dìa: Internacional de la Mujer
Clima: nublado, luego, otra vez la lluvia, 27ºC